Endeudarse no siempre es malo, pero si no conoce las condiciones bajo las cuales lo hace, puede enfrentarse a tortuosos pagos.

Saber elegir un crédito es de gran importancia. Sin embargo, para optar por el que se ajuste a sus necesidades es necesario que conozca los elementos que influyen en el costo del financiamiento, y las tasas de interés son el rubro por el que debería comenzar a comparar productos.

“Las tasas de interés son conocidas como el costo del dinero, es decir, la cantidad que deberá pagar por el uso de dinero en un plazo determinado. Si una persona pide un crédito a un banco, la tasa de interés representa el costo por el monto prestado por dicha institución”, expone información de Educación Financiera de Bancomer.

No permita que las tasas de interés se conviertan en su peor pesadilla. Para ello, los especialistas le orientan sobre ellas, y cómo elegir la indicada.

¿Fija o variable?

“Los créditos son una herramienta que nos puede ayudar a cumplir metas o a crear un patrimonio. Para comprar un inmueble, se puede ahorrar o adquirir un crédito hipotecario, por ejemplo, pero tiene que considerar las características del préstamo y una de las fundamentales es la tasa de interés; con ello, podrá visualizar cuánto le costará disponer de dinero que hoy no tiene y que tendrá que pagar el día de mañana”, advierte Fabiola Armendáriz, gerente de Contenidos Financieros y Capacitación de Educación Financiera Banamex.

Existen diversas clasificaciones de las tasa de interés, pero la más conveniente por su naturaleza es la fija, y dependiendo de sus necesidades y del tipo de crédito, se encuentran la variable, revisable o ajustable.

La tasa de interés fija es la que se pacta al inicio del crédito en un porcentaje constante y se aplica de forma regular durante el plazo del crédito. No se modificará mientras el crédito esté vigente, puntualiza la información de Educación Financiera de Bancomer.

Éstas son las más frecuentes en créditos como el hipotecario o el automotriz, y optar por ellas también le facilita incluir estos pagos en su presupuesto.

Por el contrario, la tasa de interés variable tiene la característica de modificarse o variar constantemente de acuerdo con las condiciones del mercado; si éstas son favorables, en términos generales las tasas de interés tienen una tendencia a la baja, lo que implicaría que los intereses a pagar de un crédito serían cada vez menores. Si las condiciones son adversas, las tasas tienden a subir, por lo que el pago de intereses también se incrementaría.

Las tarjetas de crédito manejan esta tasa por lo general, de ahí la importancia de ser consciente de que no siempre el pago de sus cuentas será el mismo.

En el caso de los plásticos, Armendáriz enfatiza en la importancia de conocer el Costo Anual Total (CAT) de la tarjeta. “Es un buen indicador al contratar un crédito; ya no tiene que ir a todas las instituciones financieras físicamente para conocer esta característica, ya que puede consultarla por Internet o a través de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef)”, conmina.

El CAT representa la tasa de interés del plástico más comisiones o seguros que pueden incluir algunos productos. Siempre será mayor a la tasa de interés y puede ser su principal referente para decidir entre instituciones o productos.

Asimismo, la tasa de interés revisable y ajustable en periodos específicos indica que cada determinado tiempo se compara con la tasa base de referencia. En México, una tasa de referencia es la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE), y si hay variación, se ajusta, informa Educación Financiera Bancomer. Ésta se utiliza principalmente en los créditos a largo plazo, como el hipotecario.

Elija la correcta

La experta de Banamex recomienda que antes de solicitar un crédito es importante que tenga claro cuál es su situación financiera personal y su capacidad de pago; es decir, qué ingresos fijos y variables tiene y cuánto puede destinar al pago de deudas.

Asimismo, Educación Financiera Bancomer destaca que un crédito viable se da a través de un análisis de equilibrio de ingresos y gastos, pues si el pago del crédito está por debajo de 30% del valor diferencial entre los ingresos y gastos (o dicho de otra manera, destina más de este porcentaje al pago de deuda), el crédito es una gran oportunidad de crecimiento.

Sin embargo, de no cumplir con esta regla, es posible que tenga un mayor riesgo y no liquide su crédito en tiempo y forma, generando mayores intereses y, por lo tanto, pagando más de lo pactado en el contrato.

En resumen…

Dependiendo de cómo se comporte la tasa a lo largo del crédito, se clasifican así:

  • Tasa fija. La que se pacta al inicio del crédito en un porcentaje constante y se aplica de forma regular durante el plazo del crédito. No se modificará en tanto el crédito esté vigente.
  • Tasa variable. Se modifica o varía de acuerdo con las condiciones del mercado. Si son favorables, tiene una tendencia a la baja, lo que implicaría que los intereses serían cada vez menores; si son adversas, las tasas tienden a subir, por lo que el pago de un crédito también se incrementaría.
  • Tasa revisable o ajustable. Ésta se compara cada determinado periodo con la tasa base de referencia; en México es la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE), y si hay variación se ajusta y se aplica la nueva tasa resultante. Ésta se utiliza principalmente en los créditos a largo plazo.

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