Estar directamente cerca de la educación financiera es algo que a Verónica Porte Petit, directora operativa del programa de Banamex Saber Cuenta, le ha ayudado a conseguir que sus finanzas y las de su familia hayan logrado la solidez requerida para tener una vida económicamente estable.

—¿Acostumbra llevar un presupuesto?

Después de estar lidiando 10 años con la educación financiera, claro, y lo manejo de manera mensual, aunque también es de gran ayuda llevarlo de manera anual. Mi esposo y yo llevamos este presupuesto, lo que también nos ha dado una experiencia importante que compartir.

Llevar tus finanzas solo es más fácil que cuando alguien más de la familia está involucrado, por lo que ha sido un reto trabajar en pareja para llevar de manera conjunta nuestro presupuesto.

—Dentro de su presupuesto, ¿qué tiene mayor prioridad?

Tenemos dos hijas, y como padres nuestra prioridad es el ahorro para la educación y la salud de ellas.

Ha sido un camino largo que recorrer, pero estar tanto en contacto con la educación financiera me ha ayudado a lograr avances importantes, pues cada vez ampliamos más nuestro panorama de cómo tener unas finanzas sólidas.

—¿Crédito, ahorro o inversión?

Para nosotros es fundamental el ahorro, ello por la visión del futuro que tengo junto con mi esposo, ligado a la calidad de vida que les queremos brindar a nuestras hijas, pero la verdad es que el crédito ha sido fundamental para la construcción de nuestro patrimonio.

La combinación de las tres nos ha permitido cierta solidez económica con el paso del tiempo.

—¿Considera que tiene algunos errores financieros?

Siempre es un reto hacer la planeación de a dónde vamos a dirigir nuestro dinero y apegarnos a ésta al pie de la letra. Ello porque a veces las necesidades van cambiando, los planes se modifican y como todos, también tenemos imprevistos. Es aquí donde hay que encontrar ese punto intermedio en donde lo que planeamos, lo que queremos lograr y la constante de nuestro día a día es siempre un ajuste permanente, por lo que la balanza está en movimiento constante.

—¿Cómo ha sido la evolución de sus finanzas familiares?

Al principio, como familia, nuestro principal elemento era el crédito, pero a estas alturas es el ahorro y la inversión.

—¿Cuáles son sus métodos para la educación financiera de sus hijas?

Inculcarles el ahorro y hacer que tomen sus propias decisiones. Les permito que hagan el manejo de una parte de sus recursos donde puedan decidir si se lo gastan o lo ahorran, pero sobre todo que enfrenten la consecuencia de esto. Es una lección importante que va construyendo su capacidad de establecer metas y de alcanzar satisfacción por sí mismos, no solamente por lo que los papás les damos.

He visto que muchos papás hacen todo el ejercicio por sus hijos, y a la hora que crecen no acaban de incorporar el concepto de la planeación, de la administración ni del ahorro.

—¿Siempre tuvo el interés por la educación financiera?

Siempre fui organizada, pero antes no sabía de la diversidad de herramientas financieras en las que me podía apoyar; ha sido padrísimo cómo a partir de esta inmersión en el tema he ido incorporando progresivamente nuevas herramientas.

Por ejemplo, antes ignoraba la idea de tener un seguro educativo y con mi primera hija no lo pude hacer, porque cuando lo supe, la edad de mi hija hacía que los costos de éste fueran inmensos, pero con mi segunda hija casi desde que nació accedimos a esta póliza y nos hizo toda la diferencia.

Claramente la información se vuelve una herramienta fundamental para tomar decisiones. A través de irme empapando en el tema es como he ido mejorando mis posibilidades.

—¿Cuáles son sus instrumentos de inversión favoritos?

El ahorro voluntario para mi afore, aunque creo que otra buena inversión son los bienes inmuebles.

—¿Hay algún tema sobre educación financiera del que quisiera aprender?

Este tema es muy constante y su mercado no está estático, es algo en lo que no puedo detenerme ni conformarme con la información; hay que estar viendo qué opciones existen en el mercado y estar atenta a las necesidades que tenemos acorde a todas las etapas en las que estamos.

Cuando hacemos de nuestra visión un embudo, dejamos pasar oportunidades que existen para nosotros y el costo es grande con el paso del tiempo, hay que ser activos y preguntar.

—¿La gente está tomando la educación financiera con el interés que debería?

Aún hay mucho que trabajar en un tema de concientización y sensibilización; quienes han tenido acceso a la educación financiera se quedan esa semilla pero hay muchas personas que no han tenido ese primer acercamiento. Tenemos que hacer grandes esfuerzos por estar más conscientes del poder de las decisiones.